Cuentos de la naturaleza de José María Merino

 

José María MERINO,
Cuentos de la naturaleza,
León, Eolas Ediciones, 2018, 429 pp.
Edición de Natalia Álvarez Méndez.
ISBN 978-84-17315-52-8

Asunción CASTRO DÍEZ
Universidad de Castilla-La Mancha

La narrativa de José María Merino ha sido objeto de numerosos acercamientos académicos, muestra del interés que el escritor ha despertado entre una crítica especializada.[1] También existen ediciones críticas de varias de sus obras[2], a las que ahora se viene a sumar esta nueva antología de cuentos y microrrelatos precedida de un interesante estudio de Natalia Álvarez, responsable de la edición. El libro, con una factura muy cuidada, forma parte de la colección “Las puertas de lo posible” y se integra como proyecto del Grupo de investigación de Estudios literarios y comparados de lo Insólito y perspectivas de Género, al que pertenece la editora.

Aunque algunos cuentos de Merino presenten una factura más realista, la mayoría de su producción, y por lo mismo, los cuentos aquí reunidos corresponden a miradas extrañadoras de la realidad. La editora utiliza la categoría de lo insólito como marca común que abarca manifestaciones que pasan por lo fantástico, la ciencia ficción, la distopía. Pero la aportación de esta obra está en relacionar estas nociones con la presencia de la naturaleza como elemento unificador de la colección de cuentos y, a su vez, proyectando la complejidad y multiplicidad de opciones que este enfoque presenta en la cuentística meriniana. Esta combinación ofrece la ocasión de releer los cuentos de José María Merino a la luz de una nueva orientación. Porque si bien la relevancia concedida a la naturaleza seguramente se haya manifestado ya más de una vez al lector atento de sus relatos, no se había desarrollado hasta el momento un discurso vertebrado que atienda a su significación en la intriga y en el fundamento ideológico de la obra. Quizá porque, como apunta Natalia Álvarez en su estudio, el espacio ha sido la categoría más desatendida en los estudios de la ficción literaria.

Los cuentos y microrrelatos objeto de estudio en esta antología componen una muy nutrida selección del conjunto de la obra cuentística del escritor, desde Cuentos del reino secreto (1982), seguida de El viajero perdido (1990), Cuentos del Barrio del Refugio (1994), Días imaginarios (2002), Cuentos de los días raros (2004), Cuentos del libro de la noche (2005), Las puertas de lo posible (2008), El libro de las horas contadas (2011), La trama oculta (2011) y Aventuras e invenciones del profesor Souto (2017), además de otros publicados en volúmenes recopilatorios, e inéditos. Tan amplia selección permite rastrear la fortaleza y unidad de la obra del escritor en torno a una serie de motivos recurrentes, como la imposibilidad de discernir los contornos de la realidad y el sueño, el laberinto de los sueños y el inconsciente, el acecho de la materia inerte que cobra voluntad, la intuición de las sombras que oculta la realidad tangible, o la conciencia de pertenencia a un sistema orgánico gigante y desconocido del que la especie humana es apenas una anécdota menor, entre otros. Sobre esta lectura fantástica, o distópica en cada caso, Natalia Álvarez pone el énfasis en el contenido ideológico que se filtra tras la sorpresa de lo insólito y que apela directamente al lector contemporáneo. El desarraigo a que ha dado lugar la rapidísima desaparición de las culturas rurales, en relación con la pérdida de identidad del individuo contemporáneo, la escisión entre hombre y naturaleza, la falta de progreso moral en las sociedades actuales y el abandono de las utopías, la conciencia ecológica, son algunas de las preocupaciones anotadas por la editora, que el enfoque en la naturaleza hace aflorar en los cuentos del escritor.

De este modo, la estudiosa atiende tanto a la dimensión estética del paisaje, como a su significación ideológica, en cuanto hecho de cultura, anotando los valores simbólicos que se evidencian en la reactualización del topos clásico del locus amoenus o del paraíso perdido, que lleva a cabo Merino en su escritura. También se refiere a la construcción del marco físico en los cuentos como ámbito vivido, mediante el recurso a las sensaciones, evocadoras de impresiones, de espacios psicológicos produciendo interacciones entre el paisaje y los espacios emocionales de los personajes.

Los cuentos aparecen clasificados en cuatro grandes bloques, si bien la editora advierte en su estudio de la dificultad de cualquier clasificación que se solapa con otras. En este sentido, Natalia Álvarez señala que en los cuentos no siempre aparece la naturaleza en un primer plano temático, pero sí se introducen de modo simbólico algunas de las preocupaciones ideológicas señaladas antes y generadas por este motivo común. La distribución de los cuentos en los cuatro bloques, a su vez ordenados dentro de cada uno según un criterio cronológico, obedece a la intención de mostrar las múltiples facetas que el ámbito de la naturaleza presenta en la cuentística del escritor.

La noción de “otredad”, para nombrar la escisión entre el ser humano actual que habita las ciudades y el paisaje que le rodea, le sirve a Natalia Álvarez como punto de referencia fundamental para ir avanzando sobre variaciones de un motivo constante en el conjunto de los cuentos: la conciencia de la superioridad de la naturaleza, su inmutabilidad frente a lo efímero de la condición humana. Así, el primer bloque presenta cuentos donde se refuerza la conciencia de distinto, de “otredad”, en una naturaleza mostrada como amenaza y como conciencia de la efímera condición del individuo, si bien su presencia en varios cuentos se manifiesta metafóricamente, más que como tema principal. El segundo bloque contrapone artificio con naturaleza, constatando la capacidad de lo natural de reapropiarse del terreno conquistado por el artificio del hombre. En el bloque tercero los cuentos se organizan en torno al motivo de la metamorfosis, consecuencia de la aniquilación de la conciencia individual para su disolución en una conciencia superior de lo natural, avanzando así en la superación de la “otredad”. Por último, el cuarto bloque presenta cuentos con una clara conciencia ecológica. Y como una especie de apéndice de este último bloque, un último apartado reúne tres cuentos inéditos con un carácter distópico.

En definitiva, la selección y estudio de Cuentos de la naturaleza de Merino que ha llevado a cabo Natalia Álvarez, aporta nuevas perspectivas ideológicas y culturales desde la noción de paisaje natural sobre la cuentística de un escritor convertido en referente del género en las últimas décadas en España.


Notas

[1] Son ya innumerables los artículos dedicados a su obra. Entre los libros cabe recordar La obra narrativa de José María Merino (1992), de A. Candau; Aproximaciones al mundo narrativo de José María Merino (2000), coordinado por Á. Encinar y K. Glenn; Cuadernos de narrativa. José María Merino (2005), coordinado por I. Andrés-Suárez y A. Casas. Algunas de las más recientes aportaciones son El arte de contar. Los mundos ficcionales de Luis Mateo Díez y José María Merino (2017), coordinado por Á. Encinar y A. Casas; Pensamiento y creación literaria en Sabino Ordás (J. M.ª Merino, J. P. Aparicio y L. M. Díez (2018), coordinado por J. M. Pozuelo Yvancos y N. Álvarez Méndez; y El gran fabulador. La obra narrativa de José María Merino, en edición de A. Casas y Á. Encinar.

[2] Entre las recopilaciones de sus cuentos, la más reciente es la de Ángeles Encinar en torno a uno de los personajes más característicos de Merino, en Aventuras e invenciones del profesor Souto, Páginas de Espuma 2017.

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